Efecto de un juego reducido de fútbol 3 v 3 sobre distintos indicadores de rendimiento, inflamatorios, de daño muscular y hormonales en jugadores semiprofesionales

por | 5 de agosto | Entrenamiento, Web | 0 Comentarios

Los juegos de fútbol en espacios reducidos (SSG), en los que participan menos jugadores en canchas de tamaño reducido en comparación con los juegos oficiales (dos equipos de 11 jugadores cada uno compiten en una cancha de ~100 × 60 m), son versiones modificadas del juego original, constituyen una práctica de entrenamiento muy común y popular [Halouani 2014, Hill-Haas 2011] y dan lugar a los entrenadores la opción de utilizar formas alternativas de entrenamiento y acondicionamiento físico. Modificar el número de jugadores y el espacio de juego en los SSG establece el tiempo de participación deseado de cada jugador, y se puede mejorar una amplia gama de habilidades técnicas, tácticas y físicas de los jugadores [Halouani 2014, Rebelo 2016].

En los SSG, cuanto mayores son las dimensiones del campo, mayor es la distancia recorrida por los jugadores [Casamichana 2010, Hissey 2014]. En campos más pequeños (por ej., 3 vs 3 en comparación con 6–10 vs 6–10), las acciones de aceleración y desaceleración de los jugadores parecen aumentar en número [Rebelo 2016, Hissey 2014, Gaudino 2014]. Además, cuando el número de jugadores en los SSG disminuye (por ej., 1 a 3 vs 1 a 3, en comparación con 4 a 6 vs 4 a 6), suele haber un aumento de la frecuencia cardíaca (FC) [Dellal 2011, Köklü 2012]. De hecho, durante los SSG con más jugadores, la FC osciló entre el 80% y el 86% de la FC máxima (FCmáx), y estos formatos de SSG se consideran adecuados para el ejercicio aeróbico de alta intensidad [9]. Por el contrario, durante los SSG con menos jugadores, la FC oscila entre el 85% y el 95% de la FCmáx y estos formatos de SSG se consideran adecuados para el entrenamiento anaeróbico [9]. En esencia, el formato de SSG 3 vs 3 nos permite, por un lado, tener un entrenamiento de alta intensidad (alrededor del 90-95% de la FCmáx y 8.4-9.1 mmol/L de concentración de lactato (La¯)) [Rampinini 2007, Bekris 2012] y, por otro lado, aplicar distintas tácticas básicas del fútbol.

Sin embargo, las actividades físicas de alta intensidad pueden aumentar las posibilidades de daño muscular y causar respuestas inflamatorias [Brancaccio 2008]. Por lo tanto, la evaluación de los cambios fisiológicos inducidos durante el entrenamiento y el juego reducido es de gran importancia y, en el fútbol moderno, se suelen monitorear varios índices hormonales, bioquímicos y hematológicos para evaluar el rendimiento de los jugadores y posibles patologías [Dolci 2003].

Aunque varios estudios anteriores han examinado los efectos de un partido de fútbol sobre los indicadores de rendimiento, inflamatorios, de daño muscular y hormonales [Vervoorn 1991, Ascensão 2008], el examen de los efectos de varios formatos de SSG sobre estos indicadores no ha recibido la atención adecuada. La evaluación de estos indicadores en diferentes formatos de SSG es de gran importancia para los practicantes de fútbol para aplicar estrategias para mejorar el rendimiento físico y la recuperación después del entrenamiento, lo que puede prevenir el exceso y el sobreentrenamiento durante el microciclo de entrenamiento semanal. Por lo tanto, recientemente, Evangelos Bekris de la National and Kapodistrian University of Athens (Grecia) llevó a cabo un estudio cuyo propósito fue examinar los efectos de un formato de entrenamiento de SSG 3 vs. 3 sobre los cambios en el tiempo en indicadores del rendimiento de sprint y de salto, de inflamación, de daño muscular e indicadores hormonales en tres días consecutivos después de un SSG y, en consecuencia, para evaluar el tiempo que tardan los jugadores en recuperarse. La principal hipótesis evaluada fue que el protocolo de entrenamiento de SSG tendría un efecto sobre los indicadores creatina kinasa (CK), interleucina 6 (IL-6), cortisol, testosterona y relación testosterona/cortisol (C, T y T/C) de los jugadores de fútbol.

Veintidós jugadores de fútbol masculinos participaron y fueron asignados a grupos experimentales (EXP = 12) o de control (CON = 10). La fatiga subjetiva (RPE) y el lactato (La¯) se midieron durante los SSG; salto vertical en sentadilla (SJ), sprint de 20 m, creatina quinasa (CK), interleucina-6 (IL-6), cortisol (C) y testosterona (T) se midieron antes (PRE), después (POST), 24 hs, 48 hs y 72 hs después de los SSG en el grupo EXP. La frecuencia cardíaca durante los SSG alcanzó 92±3% de su FCmáx, mientras que el La¯ y la RPE alcanzaron 13.02±1.60 mmolL−1 y 15±1 después de los SSG, respectivamente. La IL-6, diferente entre las mediciones (F (1.04, 11.50) = 504.82, p <0.001), alcanzó su punto máximo (3.52±0.43 pgmL−1 [IC 95%; 3.28–3.77]) después de los SSG y volvió al valor inicial 24 horas después. La CK, diferente entre las medidas (F (1.76, 19.32) = 93.96, p <0.001), alcanzó su punto máximo (536.58±124.73UL−1 [IC 95%; 466.01–607.15]) 24 hs después de los SSG y permaneció significativamente más alta que la condición PRE en POST y hasta 72 hs después. La relación T/C, significativamente diferente entre las mediciones (F (1.73, 19.05) = 12.12, p <0.001), estuvo en su nivel más bajo (0.44±0.16 [IC 95%; 0.35–0.54]) inmediatamente después de los SSG (p <0.05) y volvió a la línea de base después de 24 hs.

Parece que 48 hs (como máximo) después de un SSG es un tiempo adecuado para que los jugadores se recuperen, y se debe evitar una alta carga de entrenamiento antes de las 24 hs después de un SSG.

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