Efecto de la fuerza sobre la velocidad y potencia durante el ejercicio de sentadilla con barra atrás en hombres entrenados en fuerza y mujeres

Por Ricardo L Scarfó el 12 Abril, 2019.

Efecto de la fuerza sobre la velocidad y potencia durante el ejercicio de sentadilla con barra atrás en hombres entrenados en fuerza y mujeres

Recientes reportes indican que los hombres y mujeres difieren en la cantidad de potencia que ellos pueden producir. Sin embargo, la investigación en la que se han indagado las diferencias de la potencia, no ha respondido de las diferencias de sexo en la fuerza y tamaño corporal. Es más, estudios que exploran la relación de la fuerza y el tamaño a resultados del rendimiento entre los hombres y mujeres, son limitados. Una investigación reciente del Dr. Margaret T. Jones, de la Texas Christian University (EEUU), evaluó las relaciones de carga-velocidad y de carga-potencia en la sentadilla con barra atrás en hombres y mujeres entrenados en fuerza. Los objetivos principales de ese estudio fueron determinar si o no, los hombres y mujeres difieren en la producción de la potencia y de la velocidad a través de un espectro de cargas, e investigar la relación entre la fuerza, tamaño corporal, y resultados de rendimiento entre hombres y mujeres. Se formuló la hipótesis de que los hombres serían más potentes y más rápidos que las mujeres a lo largo del espectro de carga, que la fuerza y el tamaño corporal se relacionan fuertemente a los resultados de potencia y velocidad, y que los individuos más fuertes serían significativamente más rápidos y más potentes que los individuos más débiles.



Se reclutaron sujetos varones (n = 20, 21.3±1.4 años, 183.0±8.0 cm, 82.6±8.0 kg, 11.5±5.0% grasa corporal total) y mujeres (n = 18; 20.0±1.0 años; 166.5±6.9 cm; 63.9±7.9 kg, 20.3±5.0% grasa corporal), entrenados en fuerza para dicho estudio. La evaluación de la composición corporal se realizó seguido por la determinación de 1 máxima repetición (1MR) de sentadilla con barra atrás. Después de al menos 72 horas de recuperación, los sujetos volvieron al laboratorio y completaron 2 repeticiones a cada una de 7 cargas separadas (30, 40, 50, 60, 70, 80, y 90% 1MR) en un orden aleatorio. Durante cada repetición, se cuantificaron la velocidad y potencia pico y media usando un transductor de posición lineal disponible comercialmente.



Los hombres produjeron una velocidad y potencia pico y promedio absoluta superior en todas las cargas. Cuando la potencia se normalizó para la masa corporal, las diferencias significativas permanecían. Sin embargo, al normalizar para la fuerza, ninguna diferencia significativa se observó entre los sexos. Es más, cuando se subdividieron los sujetos en grupos fuertes y débiles, aquellos por encima de la mediana de 1MR produjeron una potencia pico más alta, pero solo en cargas mayores al 60% de 1MR.
Se concluyó que las diferencias entre los hombres y mujeres pueden ser un resultado de la fuerza en lugar del sexo biológico. Es más, entrenarse para la fuerza máxima pueden ser un método apropiado para aumentar la potencia máxima en esos atletas que exhiben niveles bajos de fuerza.




APLICACIONES PRÁCTICAS
Estos datos indican que la diferencia en la producción de la potencia se relaciona fuertemente a la fuerza máxima, independientemente del sexo. Por lo tanto, los hombres y mujeres más débiles pueden beneficiarse más del entrenamiento de la fuerza máxima que los hombres y mujeres más fuertes que están probablemente más cerca de su nivel máximo de fuerza. Es más, el hallazgo de que la fuerza es un factor determinante importante de la producción de la potencia puede ofrecer utilidad a los profesionales de la fuerza y del acondicionamiento. Dada que la producción de la potencia está muy asociada con el éxito deportivo (división de juego y estado inicial), los individuos más débiles pueden beneficiarse mucho del entrenamiento de la fuerza para aumentar la fuerza total y para aumentar las capacidades de producción de potencia.