Hipotensión post-ejercicio luego de ejercicio de HIT o Continuo

Por Prof. Ricardo L Scarfó

El ejercicio por intervalos de alta intensidad promueve hipotensión post-ejercicio de mayor magnitud comparado al ejercicio continuo de moderada intensidad

La hipertensión es uno de los principales factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular (CVD). Aproximadamente el 45% de las muertes por enfermedad del corazón y el 51% de las muertes, pueden atribuirse a los infartos debidos a la hipertensión (WHO, 2013). Por consiguiente, su tratamiento apunta a minimizar la morbilidad cardiovascular y la mortalidad, además de una reducida presión sanguínea (BP) y mantenerla a niveles controlados.

Es esencial para los pacientes hipertensivos adoptar estrategias de modificación de estilos de vida en asociación con el tratamiento con medicación. Así, el ejercicio físico es una herramienta importante para reducir la BP en individuos hipertensivos, desde una única sesión de ejercicio agudo puede causar en una reducción sostenida de la BP comparado a los valores de pre-ejercicio. Este fenómeno se ha llamado hipotensión de post-ejercicio (PEH) y es observado en normotensos y más ampliamente en los sujetos hipertensivos. Pescatello y colab. (2015) definen el PEH aeróbico como la reducción en BP de 5–7 mmHg en individuos hipertensivos. De hecho, algunos estudios han demostrado la reducción de la BP después del ejercicio continuo de moderada intensidad (MCE) y que tal reducción tiene un efecto prolongado, presentando reducciones de hasta 24 hs después del ejercicio. La prescripción de ejercicio aeróbico es un factor importante para reducir las enfermedades cardiovasculares y la mortalidad, y su prescripción se apuntala en el hecho de que este tipo de ejercicio es un método de patrón de oro para aumentar el fitness cardiorespiratorio, y varios estudios han demostrado que el fitness cardiorespiratorio es una marca de mortalidad de riesgo independientemente de la edad. Más allá de este punto, el ejercicio aeróbico causa varias adaptaciones en el cuerpo humano. Algunas de estas adaptaciones beneficiosas son los cambios estructurales cardíacos, mejor equilibrio en el sistema nervioso autónomo y mejor función endotelial en las arterias (Wen y Wang 2017).

De esta manera, en base a la literatura científica sobre los efectos beneficiosos del ejercicio MCE para los hipertensivos, esta modalidad de ejercicio se recomienda favorablemente. Sin embargo, nuevos estudios sobre la enfermedad cardiovascular y el entrenamiento físico han estado emergiendo y el ejercicio por intervalos de alta intensidad (HIIE) se volvió un tema de investigación. Metanálisis y resúmenes de estudios clínicos que comparan programas de entrenamiento físico alta intensidad y de moderada intensidad, ya han demostrado que este tipo de entrenamiento es superior al entrenamiento continuo, en varios índices de salud cardiovascular y ganancias en la capacidad funcional.

Sin embargo, a pesar del número de artículos que han evaluado las respuestas después de los períodos de entrenamiento (es decir, efectos crónicos del ejercicio), todavía no está claro en la literatura si la respuesta crónica es una adaptación así misma o una suma de respuestas de únicos turnos de ejercicio en cualquier tipo de ejercicio.

Sin embargo, para conocimiento de Alessandra Medeiros, de la Universidad Federal de San Pablo (Brasil), los estudios sobre HIIE son escasos cuando se trata de la PEH, y debido a la falta de estudios respecto a sus beneficios y riesgos, esta modalidad del ejercicio no es incluida todavía en las recomendaciones emergentes para los pacientes hipertensos. Por lo tanto, la investigación reciente de esta autora, busca contribuir en esta pregunta, apuntando a verificar si el HIIE promueve una PEH similar al ejercicio MCE, y así comparar el comportamiento de la BP después de ambos modos de ejercicio.

20 adultos hipertensos (51±8 años), tratados con las medicaciones antihipertensivas, se presentaron a dos protocolos diferentes de ejercicio en cinta ergométrica y a una sesión de control. El ejercicio MCE se realizó al 60–70% del VO2reserva, mientras que el ejercicio HIIE estaba compuesto de 5 turnos de 3 minutos al 85–95% del VO2reserva con 2 minutos al 50% del VO2reserva. Las siguientes variables se evaluaron durante el ejercicio, pre- y post-sesión: BP clínica, frecuencia cardíaca (FC), producto doble, percepción del esfuerzo, masa corporal, altura e índice de masa corporal.

La BP sistólica disminuyó después del ejercicio en ambas sesiones, mostrando una mayor disminución después del HIIE (-7±10 y -11±12 mmHg, después del MCE y del HIIE, respectivamente, p≤0.01). La BP diastólica también disminuyó después de ambas sesiones, pero no hubo ninguna diferencia significativa entre las dos sesiones (-4±8 y -7±8 mmHg, después del MCE y del HIIE, respectivamente). Ambas sesiones de ejercicio produjeron una PEH, pero el HIIE generó una magnitud mayor de hipotensión.

El protocolo de HIIE realizado en este estudio causó un estrés cardiovascular mayor durante el ejercicio; sin embargo, fue seguro para la población estudiada y eficaz para reducir la BP después del ejercicio.

El protocolo de HIIE realizado en este estudio produjo una PEH clínicamente y fisiológicamente relevante en individuos hipertensos sedentarios. Una hora después del ejercicio, se verificó que ambos ejercicios de HIIE y de MCE causaron reducciones significativas en la BP; sin embargo, el HIIE generó una magnitud mayor de reducción de la SBP y MAP (presión arterial promedio) que el ejercicio MCE. Así, el HIIE demostró ser una modalidad eficaz y segura de ejercicio para individuos hipertensos, puesto que ningún evento ocurrió durante el estudio, así como, los parámetros hemodinámicos durante las sesiones del ejercicio estaban en la normalidad y bajo normas de seguridad. Por lo tanto, el HIIE puede ser considerado como una opción más de ejercicio para los sujetos hipertensos, pero es importante recalcar que una supervisión de un profesional de la educación física es importante.