El estiramiento estático realizado después de la sesión de entrenamiento de la fuerza induce una respuesta hipotensiva en hombres entrenados

Por Prof. Ricardo L Scarfó

La fuerza muscular y la flexibilidad son componentes de la aptitud física que promueven varios beneficios en la salud y son componentes importantes en un programa de ejercicio supervisado. Para eso, algunas variables del entrenamiento como el volumen total y la intensidad de la carga deberían ser controladas en el entrenamiento de la fuerza (EF) y en el entrenamiento de la flexibilidad (FT). Un aumento súbito en la presión sanguínea (PS) durante el entrenamiento físico puede ser un signo temprano de enfermedad cardiovascular severa. A pesar de esto, el ejercicio físico es una opción no farmacológica pertinente para la prevención y el tratamiento de desórdenes de la PS. En suma, el EF puede ser una estrategia importante para complementar un entrenamiento aeróbico, como caminar o correr. Así, entendiendo las respuestas fisiológicas y las fluctuaciones hemodinámicas a estos tipos de ejercicios, son fundamentales para la orientación y la prescripción del entrenamiento de ambos componentes para individuos sanos y en tratamiento.

La sesión del EF promueve un aumento agudo en la PS como resultado de una demanda metabólica mayor en el momento del ejercicio (Figueiredo 2015, Simao 2005). Sin embargo, la presión sanguínea sistólica (SBP), la presión sanguínea diastólica (DBP), y la presión arterial media (MAP) retornan a los valores basales en unos segundos después de la sesión del EF y puede reducirse por debajo de los valores que se registraron en reposo, un fenómeno llamado hipotensión post-ejercicio (PEH), que es importante para impedir y tratar desórdenes cardiovasculares. Los mecanismos involucrados en la PEH promovida por el EF no están muy bien documentados en la literatura (Cornelissen 2005, Figueiredo 2016). Por otro lado, algunos estudios mostraron la influencia de las variables metodológicas del entrenamiento de la fuerza sobre la PEH, lo que promueve una dirección de la prescripción del entrenamiento de la fuerza para el tratamiento de los desórdenes cardiovasculares.

Figueiredo y cols. (2015) demostraron la influencia del número de series y volumen de entrenamiento total sobre la PEH después de una sesión de EF. Para esto, 11 hombres pre-hipertensos con un mínimo de 6 meses de experiencia en entrenamiento de la fuerza, participaron en ese estudio. Ellos realizaron una secuencia de 8 ejercicios de EF con 1, 3, o 5 series por ejercicio, cargas con el 70% de 1 máxima repetición (1MR) e intervalo de pausa de 2 minutos entre las series y ejercicios con 72 horas de separación entre las sesiones. La PS fue medida antes y durante 60 minutos después de la sesión del EF. Los resultados demostraron que el EF reduce agudamente la SBP, DBP, y MAP, y la magnitud y duración de la PEH son dependientes del volumen de entrenamiento de la fuerza. La magnitud y la duración de la PEH fueron encontradas de ser dependientes del volumen, de tal forma que el programa de 5 series indujo el efecto máximo comparado con los programas de 1 y 3 series. Los resultados de este estudio demuestran que un mayor volumen de entrenamiento puede provocar una PEH significativa durante 60 minutos, incluso en hombres recreativamente entrenados, y puede revelar una influencia superior del volumen del EF sobre la variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV), y así el control autónomo cardíaco, después de sólo una única sesión de EF. Por lo tanto, un mayor volumen de entrenamiento de la fuerza puede producir una PEH más larga y puede ejercer más influencia en la HRV (Figueiredo 2015).

Más recientemente, Figueiredo y cols. (2015) y Bentes y cols. (2015) mostraron reducciones significativas en los valores de la PS después de realizar sesiones de EF con intensidades de carga que van entre el 60 y 80% de 1MR. De esta manera, aparentemente el EF realizado a intensidad moderada es la manera más eficaz de promover una reducción en los valores de la PS durante largo tiempo. En suma, otros estudios demostraron que intervalos de pausa entre las series y ejercicios influencian la PEH, pero esta variable del EF ejerce menos influencia en la PEH cuando es comparado con el número de series o intensidad de la carga (De Salles 2010, Figueiredo 2016).

Por otro lado, la influencia del FT en la respuesta de la PS y en la PEH no está bien documentada en la literatura. Farinatti y cols. (2011) verificaron la influencia del FT en la respuesta cardiovascular de 22 hombres normotensos. Este estudio evaluó la frecuencia cardíaca (FC), la SBP, y el producto de tasa-presión (RPP) durante y después de un FT de grupos musculares grandes y pequeños que realizaron simultáneamente con la prueba de Valsalva. Los resultados mostraron un aumento en la FC, SBP, y RPP durante el FT. En suma, Lima y cols. (2015) investigaron las respuestas hemodinámicas agudas a las series múltiples de FT realizadas con y sin la prueba de Valsalva. Quince hombres sanos participaron en este estudio; los efectos del FT sobre la SBP y la DBP fueron significativos en ambos protocolos realizados. La FC y la RPP aumentaron en ambos protocolos, y ningún efecto se observó debido al número de series. Las respuestas hemodinámicas fueron superiores cuando el FT se realizó con la prueba de Valsalva.

Muchos autores concluyen que múltiples series de FT de flexión unilateral de cadera aumentaron la PS, la FC, y la RPP. Para conocimiento de Thiago M. Gomes, de la Universidad Federal de Río de Janeiro (Brasil), ningún estudio previo demostró los efectos del entrenamiento de la fuerza combinado con el entrenamiento de la flexibilidad sobre la PS. En resumen, no hay ningún acuerdo general en la literatura actual con respecto a la influencia de los ejercicios de EF combinados con el FT sobre la PS. Todos los estudios se realizaron con EF o FT como única intervención.

Los ejercicios de estiramiento (SE) promueven una reducción mecánica, con obstrucción mecánica consecuente de los vasos sanguíneos, lo que puede causar cambios en los valores de la PS (Frinatti 2011). Recientemente, Inami y cols. (2015) investigaron los efectos del estiramiento estático sobre el tono vascular periférico y la circulación sistémica. Para esto, 20 voluntarios varones jóvenes participaron en ese estudio. Los sujetos realizaron 1 minuto de SE para el músculo tríceps sural 5 veces. Los resultados de este estudio demostraron aumentos significativos en la SBP y la DBP durante la ejecución del SE, pero los valores de la PS volvieron a la línea de base inmediatamente después del SE. Los autores afirman que los cambios en la PS ocurren debido a restricción mecánica promovida por el SE. Sin embargo, Costa e Silva y cols. (2013) encontraron cambios significativos (p >0.05) en la SBP y la DBP después de realizar un SE con métodos de facilitación neuromuscular propiocetiva (PNF) y estáticos para los músculos del miembro superior. Los pocos estudios que analizan las respuestas hemodinámicas después de un SE mostraron resultados contradictorios y demuestran la necesidad de una investigación más extensa para este fenómeno.

Es más, los resultados contradictorios y la falta en la literatura sobre el SE y respuesta de la PS y la combinación del entrenamiento de la fuerza con el SE sobre las respuestas de la PS demuestra un hueco significativo que tiene que ser llenado aún. Es más, hasta hoy, ningún estudio previo observó el efecto de un protocolo de SE combinado precedido por un EF sobre la PS. Así, recientemente Thiago M. Gomes, llevó acabo un estudio cuyo propósito fue comparar el efecto agudo de 3 combinaciones diferentes entre un SE estático con un EF (es decir, EF precedido por un SE vs un SE precedido por un EF vs un SE entre series de EF) sobre la respuesta de la PS en hombres entrenados normotensos. Se formuló la hipótesis de que cuando el estiramiento estático es realizado después de la sesión de EF, produciría una mayor respuesta y más larga de la PEH cuando es comparado con los otros protocolos.

Veintiséis sujetos voluntarios (edad: 26.1±5.4 años; masa corporal: 86.5±10.5 kg; altura: 1.78±0.6 cm) participaron en ese estudio. Después de evaluar una carga para 10 máximas repeticiones para el press de banco, dorsalera con polea alta, press de hombros, press de piernas, extensión de piernas, y curl de piernas, los sujetos fueron asignados al azar en 3 condiciones experimentales: (a) SE estático fue hecho antes de la sesión de EF (SE+EF); (b) SE estático se hizo luego de la sesión de EF (EF+SE); y (c) se realizó SE estático entre la sesión del EF (RTSE). La PS fue medida durante 60 minutos después de la sesión de EF.

Un análisis de 2 vias de variación para las medidas repetidas no mostró ninguna diferencia significativa (p >0.05) entre las condiciones experimentales. En las comparaciones, sólo la condición EF+SE no causó aumentos significativos (p = 0.07) sobre la presión sanguínea sistólica (SBP) cuando fue comparado a los momentos de inicio y de post-test (132.2±10.7 vs 141.3±18.1 mm Hg). En suma, sólo se encontraron efectos hipotensivos en la SBP en la condición EF+SE cuando se comparó con la SBP de la línea de base (132.2±10.7 mm Hg) vs SBP 30 minutos (121.7±11.8 mm Hg; p = 0.04), SBP 45 minutos (120.6±9.8 mm Hg; p = 0.03), y SBP 60 minutos (120.0±7.9 mm Hg; p = 0.00).

Estos resultados indican que realizar un SE estático después de una sesión de EF ofrece una combinación ideal para una respuesta hipotensiva post-ejercicio de 30 minutos después del ejercicio (y este cambio fue mejorado por arriba de 60 minutos). En conclusión, los profesionales del ejercicio pueden prescribir un SE estático después del EF si la meta es reducir la tensión arterial después del entrenamiento.

APLICACIONES PRÁCTICAS

Los resultados de este estudio demostraron una PEH significativa y a largo plazo después de un EF combinado con un SE en la misma sesión de ejercicio en hombres entrenados normotensos. Esta combinación parece promover un efecto hipotensivo de la SBP de 30 a 60 minutos. Por otro lado, otras combinaciones no promovieron una PEH durante 60 minutos cuando fue comparado con la línea de base. Para los propósitos de seguridad cardiovascular, el EF+SE debe aplicarse, principalmente debido para bajar la sobrecarga cardiovascular. Estos resultados indican que el SE cuando es realizado después de un EF, ofrece un estímulo eficaz para una PEH más larga.